El Periódico de Aragón, 21, 22 y 23 de noviembre de 2001.

El Independiente
JOSE LUIS Trasobares


Billares (I)

Merodeando por los billares, mal jugador pero buen mirón, me entretenía
observando las tiradas por encima del hombro de los jugadores. Pero jamás
vi partida más compleja que la establecida ahora en torno a esta mesa (el
poder en Aragón) que, como dije, ya no se sabe si tiene cuatro bandas u
ocho o quizás doce; partida rarísima en la que incluso participa gente que
jamás había cogido un taco (y bien que se les nota).

Si me preguntan hace un año, les hubiera contado la carambola del momento:
una aparente reorganización de la derecha fáctica mediante nuevas alianzas
en negocios inmobiliarios y mediáticos, buscando lo de siempre; o sea, la
capacidad para influir directamente en las recalificaciones urbanísticas,
en la regulación de intereses económicos, en la adjudicación de
subvenciones, en las sucesivas reformas de la Ley de Cajas... Los políticos
(desde la Moncloa al Pignatelli) interpretaron que aquello podía afectar a
la reorganización del poder institucional en el 2003, favoreciendo el
retorno a la alianza natural PP-PAR, neutralizando cualquier osadía del
PSOE e intentando frenar la llegada de Chunta a los sillones donde se corta
bacalao.

Pero tal estrategia se ha ido deshilvanando sobre el tapete. Cabe pensar
que no todos los que parecían estar en el asunto iban a por lo mismo. Por
si fuera poco, han llegado otros que también quieren agarrar el taco, y las
condiciones para rematar políticamente la operación han sido deshechas por
la apuesta trasvasista del Gobierno de Aznar y por el desapego hacia Aragón
que exhiben tanto el Ejecutivo nacional como la dirección central del PP.
Con semejante situación, el PAR no puede volver a la coalición con los
populares. Y además, ¿quién se atreve a predecir que ambos partidos
obtengan en el 2003 representación suficiente para hacer gobiernos juntos?

El PP ve cómo se debilitan apoyos que daba por sentados. El PAR se deja
querer por todos, pero Biel y Mur saben lo que les conviene. Marcelino
Iglesias derrocha prudencia, pues intuye que el mejor ataque es una buena
defensa. La partida se ha abierto... Y yo seguiré contándosela mañana.


Billares (II)

La oposición al PHN no ha cesado de encadenar carambolas en un año: de
Zaragoza a Barcelona, de Madrid a Bruselas. Ahí se les rompió el juego a
los del PP. Preveían un par de manifestaciones masivas (de unos cincuenta
mil, como mucho) y una desmovilización posterior inducida mediante
llamamientos a la negociación, clamores por el Pacto del Agua y la
posibilidad de contar con la comprensión de un amplio frente mediático
oficial u oficioso, muy reforzado tras la convergencia Heraldo-Ibercaja.
"No esperamos que apoyeis el trasvase, pero sí que seais constructivos ante
el PHN", había dicho Aznar. La actitud de la ciudadanía aragonesa impidió
que se cumpliera tal deseo. Con la gente en la calle una y otra vez, ni
siquiera los medios de comunicación aragoneses más adictos pudieron darle
demasiadas satisfacciones al Gobierno central (y a sus crispadas y suicidas
terminales en Aragón).

El PAR, claro, se ha distanciado de sus antiguos socios. Su coalición con
el PSOE (¡y con IU!) en el Gobierno de Aragón se mantiene estable (otro
imprevisto). Dirigentes como Mur teorizan hoy que su partido ha centrado a
los socialistas y los ha aragonesizado . Luego se dirige a las conciencias
de sus votantes más tradicionales: "Si nosotros quedamos fuera de juego
tras las elecciones del 2003, el PSOE ya no tendrá más alternativa que
pactar con la Chunta; ustedes verán".

Pero PAR y PSOE no dejan de hacer cálculos aritméticos. Mucho más
complicado que la DGA se presenta el Ayuntamiento de Zaragoza, la otra gran
institución política. ¿Qué pasa en el 2003 si Iglesias y Biel pueden seguir
jugando como pareja, pero en el concejo de la capital aragonesa Belloch
sólo suma mayoría absoluta contando con la Chunta? Esa es la cuestión. Y
por eso en Zaragoza se peleará al límite

También estará reñido el tapete mediático. En un golpe audaz, Ibercaja se
hizo con la mayoría del Diario del Alto Aragón. Meses después, la
reorganización empresarial en Atena Aragón parece indicar que la CAI no se
conforma con ponerles tiza a los tacos y reclama un lugar en la partida.

Complicado, sí. Denme un día más y remato la crónica.


Billares (y III)

Andan a trancas y barrancas los que pretenden imponer en Aragón un selecto
núcleo de poder fáctico y diseñar desde él el futuro político. ¿En qué
parará su esfuerzo? Pues, de momento, en confusión y miedo. Por la sala
donde se juega la partida, alrededor de la mesa de billar, se habla bajito,
se mueven (nos movemos) con extraordinaria cautela. Quietos todos, que no
nos retraten. Prudencia, mucha prudencia, como recomienda don Marcelino.
Políticos y periodistas se cogen la lengua (o la pluma) con papel de fumar.
Lo políticamente correcto (cualquier cosa que eso signifique) es norma de
obligado cumplimiento. A ver quién es el guapo que se ríe cuando alguno de
los que tiran de taco pega cañazos. La Policía ha denunciado por disturbios
al mismísimo Miguel Angel Zamora sacándolo de los libros de Historia o del
retablo de los sindicalistas ilustres. Qué cosas, señor, qué cosas.

En un ambiente tan cargado se producen a veces auténticas inducciones al
pánico: ¡que viene la Chunta!, ¡uuuh!. No temblaron tanto en Roma cuando se
acercaba Atila. Ya puedes advertir que los de CHA se están moderando, o
ponderar el hecho de que son un partido cuya virtud esencial radica en que
está siendo capaz de calar entre muchos jóvenes e interesarlos por la
política y el ejercicio de la democracia. Ni por esas.

Justo ahora, cuando la contradicción entre el Gobierno central y los
intereses de Aragón adquiere una intensidad nunca vista desde los tiempos
de Felipe V, aquí llevamos un lío de narices. Pero finalmente, después de
tanta confusión, tantos afanes, tanta influencia mediática y tanta
prudencia, habrá de imponerse la pluralidad de la sociedad aragonesa, su
madurez y su capacidad para elegir (entre diarios, entre emisoras, entre
entidades financieras y, el día de las elecciones, entre partidos). No creo
que el pueblo aragonés esté tan acabado ni vaya a permanecer en Babia mucho
tiempo. En el 2003 y antes, la ciudadanía hará lo que deba hacer:
contemplará con ojo crítico la gestión de sus gobernantes y votará a quien
le plazca. Dirá la gente la última palabra, empezarán nuevas partidas y un
servidor de ustedes seguirá merodeando por los billares. Mirando.



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