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El pasado año 1999, la
Confederación Hidrográfica del Ebro concedió a ADELPA, ante la solicitud
de esta Asociación, la cantidad de 10 millones de pesetas con el fin de
elaborar Propuestas de Desarrollo Sostenible ligadas a los recursos
hidráulicos en las cinco cuencas pirenaicas, trabajos plasmados en una
serie de Pliegos de Bases, cuya ejecución supondría una inversión de unos
15.000 millones de pesetas. Esta inversión se financiaría,
según lo manifestado por el Presidente y responsables de la Confederación
Hidrográfica en su día, en un 85% con cargo al Fondo de Cohesión europeo,
quedando a cargo de los Ayuntamientos del Pirineo el buscar la
financiación para el 15% de inversión restante.
El contenido de estos trabajos
tiene un hilo conductor: el ciclo del agua. El ámbito geográfico de los
trabajos está vertebrado por las cuencas de los ríos Aragón, Gállego,
Cinca, Esera, y Noguera Ribagorzana, y los municipios que conforman este
ámbito tienen en común la pertenencia de su territorio a las cuencas
naturales de estos ríos. Las Propuestas de Actuaciones inciden
especialmente sobre todos aquellos aspectos relacionados con el medio
hídrico, desde el convencimiento de que el agua es capaz de diversificar
económicamente las áreas territoriales por las que discurren. En el espíritu de estos Planes
está la voluntad de valorar el agua no sólo como recurso de cara a la
salud y calidad de vida de las personas, sino también desde el punto de
vista de valorar sus funciones ambientales, sociales, estéticas y
culturales. A través de las actuaciones propuestas, todas ellas
relacionadas con el medio hídrico, se pretende contribuir a un desarrollo
equilibrado del Pirineo aragonés, que corrija los desequilibrios
existentes. Se pretende mejorar la calidad de vida de sus habitantes y dar
satisfacción a sus legítimas aspiraciones de desarrollo al tiempo que se
propicia la conservación y restauración del medio ambiente. Es de destacar la participación
de los Ayuntamientos en la generación de las propuestas incluidas en los
trabajos, lo cual representa un logro en la aspiración de los habitantes
de la montaña de ser partícipes en la planificación de aquellos aspectos
que más directamente afectan a su futuro.
Las acciones propuestas se
centran en el ciclo del agua pero están orientadas a invertir la tendencia
actual y dirigir la zona desde el modelo actual hacia un modelo de
crecimiento sostenible y equilibrado, cuyos objetivos generales son:
Las actuaciones propuestas tienen
importancia no sólo en sí mismas, por el objetivo directo e inmediato que
cumplen o el problema que resuelven en relación al ciclo del agua; es
preciso valorar muchas de las actuaciones por lo que suponen de
diversificación en la economía. La consecuencia que tendrá la ejecución de
muchos de los proyectos sugeridos será la generación de nuevas actividades
para empresas de deportes de aventura, de servicios forestales,
medioambientales, de guías de naturaleza, etc. La creación de empleos
alternativos a la actividad agraria y el aumento del nivel de renta pueden
hacer más atractivo el mundo rural para los jóvenes, actuando así sobre el
principal problema social de la zona: la despoblación. |
EL PLAN HIDROLÓGICO NACIONAL Recientemente ha comenzado la tramitación
del futuro Plan Hidrológico Nacional, con la presentación de su borrador
el pasado día 5 de septiembre, ante el Consejo Nacional del Agua.
En cuanto a la postura adoptada por ADELPA a
través de su Comisión Ejecutiva en cuanto al Plan Hidrológico Nacional,
sería la siguiente. El borrador del PHN no hace más
que recoger las premisas que ya estableció en su día el Libro Blanco del
Agua, que el Ministerio de Medio Ambiente dio a conocer a lo largo del
pasado año 1999, y que al parecer no ha modificado ninguna de estas
premisas pese a las numerosas alegaciones y propuestas presentadas desde
entidades de toda España, y entre otras, desde ADELPA; y ello aunque
teóricamente la vocación de este Libro Blanco del Agua era recoger todos
los puntos de vista con el fin de iniciar el necesario debate y consenso
social sobre la cuestión hidráulica que debería haber precedido a la
redacción del borrador del PHN, un debate social que por desgracia no ha
tenido oportunidad de desarrollarse. El Libro Blanco del Agua recogía
la realidad de la existencia de una España poblada y próspera
(esencialmente el arco mediterráneo) y una España despoblada y deprimida
(la España interior, y especialmente Aragón). Y a partir de estos datos
sacaba la conclusión de que la demanda de agua es mayor en la España
poblada, y que esta población y esta demanda irán aumentando con los años
en detrimento del territorio más despoblado, cuya situación de
despoblación y pobreza se agravará. En este punto, en lugar de dar
soluciones para evitar esta poco deseable previsión, el Libro Blanco la
justifica con la explicación de que el agua ha perdido su papel
vertebrador del territorio, y la planificación hidrológica futura deberá
ir encaminada a prever y atender la demanda tal y como se presenta con los
datos existentes. Por tanto las soluciones de futuro que propone el Libro
Blanco pasan por paliar el desequilibrio hidrográfico, acentuando por otra
parte el territorial y poblacional, soluciones que evidentemente ha
adoptado el actual borrador del PHN, en lugar de dar oídos a las
propuestas presentadas por entidades como ADELPA, defendiendo el papel
vertebrador del agua para el territorio, y pidiendo una auténtica
planificación hidrológica que esté en consonancia con la planificación
territorial, que debería tender a paliar los desequilibrios territoriales
existentes y no a fomentarlos. Por otra parte, estos
desequilibrios territoriales no sólo se dan entre unas Comunidades
Autónomas y otras, sino entre distintas zonas dentro de una misma
Comunidad Autónoma, como es el caso de la montaña y el llano en la
Comunidad Autónoma de Aragón. A la zona del Pirineo de Aragón ya se le ha
pedido a lo largo del último siglo el sacrificio de buena parte de su
desarrollo económico y demográfico, a través de la pérdida de territorio y
población para permitir la construcción de grandes obras de regulación
hidráulica que han servido para desarrollar otras zonas de Aragón
(sacrificio que el borrador del PHN impone ahora a todo Aragón, en favor
de las Comunidades del arco mediterráneo). Y todo ello con una circunstancia
agravante en el caso de ese desequilibrio interior del que ha sido víctima
el Pirineo aragonés, y es la desidia de la que ha sido objeto esta zona de
montaña en cuanto a cualquier tipo de inversión tendente a corregir o
compensar ese sacrificio y esa solidaridad prestada (que el PHN solicita
ahora del resto de Aragón). El Libro Blanco del Agua y posteriormente el
PHN, hubieran podido significar, como se ha solicitado desde ADELPA, la
oportunidad para recoger conceptos como el de “afectados” por las obras de
regulación hidráulica y su condición de agentes sociales que de día en día
van aumentando su protagonismo dentro de la comunidad de política
hidráulica. ADELPA considera que el concepto,
la existencia y la postura de estos afectados, debe tenerse en
consideración a la hora de elaborar cualquier documento de planificación
hidrológica futura, y que en cuanto a la situación anterior, habrá de ser
reconocida , cuantificada y compensada la deuda histórica existente para
con los territorios que han soportado las grandes obras de regulación sin
haber obtenido a fecha de hoy la menor inversión que haya servido para
evitar o paliar los graves procesos de despoblación y empobrecimiento a
que se han visto sometidos y el consiguiente desequilibrio
territorial. En otro orden de cosas, el Libro
Blanco del Agua contempla la dimensión medioambiental del agua,
considerándola un recurso natural, pero reconoce asimismo su valor
económico, puesto que el agua forma parte de la función de producción de
casi todas las actividades económicas. En base a ello, el Libro Blanco
dice que existe “la absoluta necesidad de introducir criterios de
racionalidad económica para la adecuada gestión y preservación de los
recursos naturales y, de modo muy particular, del agua”. Ello no hace sino
confirmar una reivindicación que ADELPA sostiene desde su fundación, y que
consiste en que el valor económico reconocido al agua sirva para corregir
los desequilibrios territoriales existentes en la actualidad. A tal fin, de cara al PHN esta
Asociación de Ayuntamientos de montaña propugna que el concepto de zona
cedente , que el Libro Blanco sólo contempla para las cuencas cedentes de
los trasvases intercuencas, sea reconocido para los trasvases
intracuencas, puesto que lo que se hace con las grandes piezas de
regulación en las zonas de montaña es ni más ni menos que trasvasar el
recurso que almacenan a otro lugar, aunque éste se encuentre dentro de la
misma Comunidad Autónoma y de la misma cuenca. Sobre esta premisa, deben
adoptarse las medidas económicas correspondientes con el propósito de
compensar económicamente a las zonas cedentes que ya existen dentro de
cada cuenca, compensación económica que viene justificada por la necesidad
de paliar los desequilibrios territoriales existentes y que se han visto
incrementados durante décadas por la existencia de esos trasvases dentro
de las propias cuencas, sin que haya existido compensación alguna para las
zonas cedentes. Otro aspecto de la política
hidráulica que esta Asociación reivindica como contenido para el futuro
PHN, es el de la modificación en la composición de los órganos de gobierno
y planificación de las Confederaciones Hidrográficas.
El Libro Blanco del Agua, como precedente al PHN,
reconoce que la Administración hidráulica necesita adaptarse a los nuevos
planteamientos e introducir modificaciones en algunos Organismos, entre
otros, en las Confederaciones Hidrográficas. Sin embargo, las modificaciones
propuestas por el Libro Blanco resultan insuficientes, puesto que la
normativa hidráulica debería contemplar la participación de representantes
de los territorios afectados por obras de regulación hidráulica, en los
Organismos de Cuenca. Específicamente desde ADELPA se propugna la
representación directa de los Entes Locales afectados, en las Juntas de
Gobierno de las Confederaciones Hidrográficas, así como en las Juntas de
Explotación y en las Comisiones de Desembalse y de Planificación. Y por último, un asunto clave
desde el punto de vista de ADELPA en cuanto al contenido del futuro Plan
Hidrológico Nacional, es el de los caudales ecológicos, o lo que es lo
mismo, los caudales que permiten mantener un hábitat fluvial con la
capacidad suficiente para sostener la vida del medio acuático y de la
ribera. Acerca de esta cuestión existe un gran desconocimiento científico
sobre los requerimientos de muchas especies ibéricas, de las que se
ignoran incluso datos cuantitativos. Pese a este desconocimiento de
base, los diversos Planes Hidrológicos de Cuenca se aventuran a fijar unos
caudales mínimos, que ni son uniformes, puesto que apenas coincide ningún
Plan y alguno como el del Duero ni tan siquiera los recoge, ni ofrecen la
menor garantía para el mantenimiento integral del hábitat fluvial. Es por ello que ADELPA propone
como actuación prioritaria la realización de los estudios pertinentes para
poder establecer de forma rigurosa los caudales ecológicos en cada cuenca,
y que estos caudales ecológicos sean recogidos por el Plan Hidrológico
Nacional y aplicados de forma efectiva en cada cuenca. Finalmente, en base a que ninguno
de estos planteamientos presentados por ADELPA tanto al Libro Blanco del
Agua como al Plan Hidrológico Nacional, han sido tomados en consideración,
y no se reconoce ni se refleja ninguna de las alegaciones presentadas por
ADELPA a ninguno de los mencionados textos legales, en la reunión de la
Comisión Ejecutiva de ADELPA celebrada en septiembre del 2000, se adoptó
el acuerdo de solicitar la retirada del anteproyecto de Ley del Plan
Hidrológico Nacional, en tanto en cuanto no recoge ninguna de estas
reivindicaciones, y la elaboración de un nuevo texto que las contemple,
así como la reforma del actual texto de la Ley de Aguas. |
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