Hola a todos.

Desde hace varias semanas se vienen sucediendo en los periódicos aragoneses (y no digamos ya en los de otras zonas) la aparición de cartas que nos tachan de "radicales" intentando generar en los lectores una inconsciente asimilación de nuestra postura con presupuestos terroristas tan demonizados ahora. La última en el Diario del Altoaragón de hoy viernes firmada por un tal José Luis Monclús. Independientemente de que deberíamos salir al paso de esta auténtica "cruzada moral" y empezar a plantear públicamente si el expolio, el chantaje, el ninguneo, las amenazas y los sufrimientos recibidos por los habitantes de numerosos pueblos de montaña en los últimos cien años no son la forma más patente de terrorismo que existe, creo que tenemos que contestar este tipo de cartas y volverlas contra sus perpetradores. Argumentos: para radicalidad, la de los que propugnan la desaparición física de pueblos como Erés o Sigüés, el expolio a las tierras de montaña de sus potencialidades de desarrollo, la desvertebración de amplias zonas, el abandono forzoso al destruirse su economía de las localidades situadas en las inmediaciones de los pantanos previstos o el total desprecio de los sentimientos e intereses de los afectados por una política hidráulica especuladora, radicalmente injusta y ridícula. Podríamos hablar de quienes defienden este tipo de políticas como de talibanes del agua y fundamentalistas de una concepción trasnochada de la explotación de los recursos hídricos basada en el expolio de las potencialidades de los territorios de montaña que, además, conlleva un perverso proceso de destrucción ecológica de imprevisibles consecuencias. El ejemplo del mar de Aral y la brutal contaminación de extensas comarcas del Asia central provocada por una política agroindustrial desaforada es un desgraciado ejemplo de hacia nos conduce el actual esquema agrícola que, de entrada, está generando en nuestros países una tremenda factura (no tenida en cuenta en ningún estudio de viabilidad económica de nuevos regadíos) al contaminar tierras, caudales y niveles freáticos por la saturación de abonos químicos en campos estériles. Creo que es imprescindible que salgamos al paso de esta campaña que se va a agudizar a partir de ahora.

Salu2,

A.

16-11-01


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