MANIFESTACIÓN A GUSTO DE LOS JEFES

 

Zaragoza fue el siete de Octubre un verdadero obsequio para los partidos que encabezan el Gobierno de Aragón. Mucha alegría, música popular, mucho gentío aclamando al Presidente, un manifiesto muy sediento y victimista en boca de Soledad Puértolas, muchos fotógrafos por el escenario y unidad, mucha unidad, que era de lo que se trataba.

Y me parece bien lo del "trasvase no", y veo positivo que se celebren manifestaciones sin siglas políticas, según el modelo de lucha contra el Plan Hidrológico Nacional que se lleva en el delta del Ebro. Pero lo que me parece realmente condenable es que la Zaragoza que en Agosto hizo caso prácticamente omiso a la llegada de la Marcha Azu, se tire a la calle para arropar a un Presidente y a un Vicepresidente que negaron su apoyo hace poco más de un mes en Bruselas porque lo que allí se expresaba -que era un no al trasvase dotado de mayor racionalidad y convicción de la que pudiera darse el día siete de Octubre o un año antes en Zaragoza-, no lo habían gestado ellos.

Que disfruten Iglesias y Biel de este parche glamouroso que han puesto a la ruptura que ellos encarnaron y siguen encarnando en su continuo ignorar la Nueva Cultura del Agua y que la Marcha Azul sencillamente delató. Que presuman de haber llenado la plaza una vez más, como si de un mano a mano con vuelta al ruedo se tratara y que le corrijan las cifras de asistentes al delegado del Gobierno, señor Almeijide, que al parecer computa la unidad familiar como individual, o es que se trata de un político tan avanzado que ya cuenta en euros hasta al personal.

En esta coyuntura de impuesta y superficial unidad, en la cuestión del agua, hay dos frentes que aunque sean considerados rivales entre sí, no lo son tanto: en uno están los del paseo militar y en el otro los soldaditos de plomo que abusan de los galones en su propio cuartel. Para la gente de la montaña, tanto los primeros como los segundos significan el mismo peligro.

 

Mª. Victoria Trigo Bello


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